Cómo sobrevivir a Marruecos por Julieta Stasi

Cómo sobrevivir a Marruecos por Julieta Stasi

¡Quería pisar África!
Había visitado los demás continentes y me emocionaba la idea de unirlos todos en un mismo viaje. El desierto de Sahara era un sueño que estaba al alcance de un pasaje, ya que volar desde Barcelona es muy accesible. La experiencia era demasiado buena para hacerla sola, así que llamé a Milena, una amiga que estaba en Buenos Aires y  juntas nos aventuramos a Marruecos!! ✈

Las recomendaciones previas nos asustaron un poco, aunque mucho menos que la primera impresión. Creía haberlo visto todo en Asia y, me sentía capaz de sobrevivir al asedio marroquí. ¡Qué canchera! Pero el acoso callejero de los vendedores fue más intenso de lo esperado, el menosprecio de la mujer, incluyendo a las turistas es bastante difícil de soportar y, orientarse en el laberinto de la medina: una misión imposible.

Cualquier esfuerzo por recordar el camino de regreso desde el zoco de Marrakesh hasta nuestro hostel fue totalmente inútil. La única opción para salir de estos inmensos mercados, es invocar a Alá. Cuando Alá no acude, aparecen unos cuántos marroquíes dispuestos a sacar a los turistas de apuros por unos pocos euros.
Por suerte tienen mucha empatía con nosotros argentinos y, nos hacen precio amigo porque saben que estamos en bancarrota.
Desde sus negocios nos gritan: – Ven, María, María! creyendo que somos españolas, pero cuando soltamos  una palabra cambian el María, María por Messi, Messi!!
No hace falta aclararles de donde venimos porque conocen todos los idiomas y variaciones de acentos del mundo. Son comerciantes sumamente habilidosos y, cuando pensaste, tras una larga y tediosa negociación, que habías comprado un cocodrilo a buen precio, ellos ya te lo hicieron cartera y se la vendieron a otro gringo.

Aunque el turista pareciera ser “intocable” pasamos algunas situaciones que, si bien hoy son anécdotas, en el momento nos dieron un poquito de cosita 🤐.Acá te las contamos para que puedas evitarlas.

  • En la plaza principal de Marrakech, Jamaa, hay a un encantador de serpientes que se gana la vida haciendo danzar a las cobras con su flauta. Cuando nosotras cruzábamos la plaza el señor estaba enojadísmo con un turista que aparentemente no quiso dejarle propina por mirar el show. ¿Qué hizo el  encantador en venganza? Le tiro la serpiente encima ¡¡Oh encantador!! Si no quieren tener a la cobra encima, por favor, ni se acerquen a los encantadores de serpientes y mucho menos traten de sacar fotos de ellos sin dejar una propina decente.
  • En un pueblo del  desierto nos refrescábamos con un típico té de menta mientras veíamos la vida pasar por las calles marroquíes.  En eso, un señor se acerca y quiere llevarse a Milena por 4 camellos! Todo bien, pero ¿qué hago yo con los camellos señor? No entran en el avión. 🤷‍♀️
  • En MARRAKESCH fuimos a más de 9 tiendas en busca de cigarrillos, pero en todas nos dijeron que no tenían, no vendían, se les habían agotado. ¡Qué raro pensamos! En la décima tienda empezamos a sospechar que era algo personal. Entonces mandamos a un chico, con el qué compartíamos hostel,  a comprar por nosotras cigarrillos y ¿saben qué? Le ofrecieron sin problemas todas las opciones y marcas existentes. ¡Qué lindos los marroquíes nos cuidan los pulmones! 😡
  • Mi amiga, negociadora innata, estaba orgullosa de haber logrado una rebaja en el precio de una botellita de agua. La alegría le duró un segundo hasta que el vendedor le aclaró: “Mirá querida, te hice el descuento porque estás comprando con él” señalando a nuestro compañero de hostel. ¡Qué aguafiesta el vendedor por favor! 😞
  • Cuando llegamos a Fez un señor nos paró en la calle. Nos quería vender algunas lámparas de cobre, y no paraba de hablar. Nosotras le dijimos que no, le agradecimos y luego nos dimos la vuelta. El tipo se enojó tanto  al sentirse ignorado que nos escupió en los pies. La frustración del hombre minimizado en la putrefacta sociedad machista. Naturalmente no pudimos hacer, ni decir nada más que seguir nuestro camino.   😤
  • Parece que esto de andar expectorando las mucosidades para evitar el catarrito por la noche es una práctica común en Marruecos. Nos volvió a suceder cuando no quisimos ceder ante las presiones de un taxista que pretendía cobrarnos por encima del precio pactado. Veníamos de 13 horas de viaje, estábamos volviendo del desierto del Sahara y exhaustas apenas podíamos mantener los ojos abiertos. Casi llegando a Fez el chofer intentó dejarnos en la ruta y llevarse nuestras pertenencias que estaban en el baúl. Incluso a mi amiga, (que ya integraba la categoría de “cosas”) que se encontraba todavía arriba del auto. Con el vehículo en movimiento tuvimos que sacar las mochilas del baúl, mi amiga tuvo que saltar y como sourvenir el chofer nos escupió en los pies. ¡Qué gentileza!
  • Después del estresaso del taxi, con mucha dificultad llegamos al riad – Riad en árabe significa jardín, algo que tiene que ver con el patio interior que encontraremos en todos los riads alrededor del cual se distribuyen las habitaciones y las zonas comunes de estos alojamientos. Entramos a un riad en Fez para pasar la noche y todo venía bien, hasta que sentimos un terror inexplicable al darnos cuenta que estábamos  solas en semejante palacio. No había otros huéspedes. Nosotras y el encargado, un marroquí que no nos inspiraba mucha confianza.
    En un momento el encargado nos dice que nos va a dejar encerradas porque  necesita salir  hacer compras  y no tiene otra llave. La situación se puso mas interesante cuando empezaron a llegar sus amigos que nos intimidaron bastante con su mirada y nos siguieron hasta la habitación, aunque en ningún momento les pedimos que nos acompañaran. Cuando descubrí que el pestillo de la puerta estaba roto le dije a mi amiga: -“junta todo que nos vamos”.
    En estos casos siempro trato de seguir mi intuición y en 5 minutos teníamos la mochila lista. Salimos corriendo como dos locas a la calle en plena noche de Ramadán y sin saber adónde ir 😱.  El barrio era oscuro y nadie caminaba por ahí. No había tiendas ni hoteles abiertos. De reprente y rompiendo con el silencio aparecieron dos jóvenes turistas a los que les imploramos que nos llevasen a su hostel. Tiempo después encontramos comentarios de ese alojamiento, el riad del terror,  que cuentan malas experiencias de huéspedes incluyendo robos y violencia por parte del encargado.

Cómo ves no es fácil visitar Marruecos, especialmente si sos mujer. El abismo cultural que nos separa es demasiado grande. Si bien, no es nada que no sepas, o que no te hayan dicho, pero al estar ahí se siente la injusticia ante un sistema patriarcal tan opresivo y la vivís en carne propia. Afecta a turistas, por unos días y, a sus mujeres toda la vida.
Prácticamente todo les está vetado a ellas. Muy pocas trabajan, muchas piden limosna. No pueden tener contacto visual con nadie y por las noches no verás a ninguna mujer en los lugares públicos. En cambio, para los hombres todo es más fácil. Durante el Ramadán los hombres  salen a festejar y comer después de las 7 pm. Simplemente celebrando otro día de ayuno.

A pesar de estas cuestiones y aunque piensen que estoy piantada, recomiendo ir a incomodarse unos días a Marruecos -si todavía les quedan ganas. Podrán deleitarse con tantos colores, olores (bastante especiales y no siempre de las especias), sabores, texturas, paisajes, sensaciones, emociones encontradas y una temperatura agobiante.
Si todo eso no alcanzó para convencerlos, les cuento que sentarse en el desierto a contemplar el atardecer, las estrellas y la luna fue una experiencia única que creo vale la alegría vivir al menos una vez en esta vida.

Info inutilísima:

*Desde el aeropuerto de Marrakech hay un bus local que te lleva al centro de la ciudad. Es más barato sacar ida y vuelta y tarda alrededor de 20 minutos.

*Todo se puede pagar en Dirhams o Euros. Siempre conviene cambiar en alguna casa de cambio fuera del aeropuerto y pagar todo en Dirhams.

*Las excursiones que ofrecen las agencias de viajes al desierto trabajan todas con la misma compañía, por lo que ofrecen lo mismo aunque suene diferente. Precio aproximado 90 euros. El servicio, en general, es malo y el campamento en el desierto paupérrimo -es solo una noche y se puede soportar en mayor o menor medida de acuerdo a las exigencias que cada uno tenga. Asimismo existen otras opciones para ir con agencias que llevan números reducidos de pasajeros y cuentan con campamentos 5 estrellas en el desierto. Estos tours son bastante más caros (entre 250 y 400€). Nuestro campamento, la opción económica, sólo tenía unas carpas rotas y unas mantas viejas en la arena. Una experiencia realmente distinta, ya que prácticamente se ven las estrellas desde la cama. 😅

*Averiguar los precios de los viajes y cosas que quieran comprar de antemano, todo esta infladísimo. Incluyendo la comida de los puestos callejeros, los taxis y hasta los buses.

*Si alguien los quiere llevar o ayudar a salir de la medina, diga lo que diga, sepan que nunca es gratis.

*No es posible acceder a las mezquitas, ni siquiera usando el hiyab, algo que fue muy decepcionante para mí. Pensé en entrar camuflada pero temí ser descubierta y apedreada en la plaza principal, así que lo descarté.

*En mi opinión es mejor evitar la época del Ramadán, ya que hay menos puestos de comida y sólo están abiertos los restaurantes más costosos. Un plato típico en estos lugares cuesta 7/8€. Creo, además que durante el Ramadán se percibe un ambiente de cierta tensión (sin animo de proyectar 🙄, yo creo que es el mal humor por no comer).

Buena ruta!

Espero que disfruten  Marruecos!!!

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