Mi abecedario viajero: “C” de Comunismo


Es la tercera letra del abecedario, e inevitablemente cuando pienso en Comunismo, pienso en Cuba y en mi visita al país. Esta isla del Mar Caribe, que todos conocemos por seguir siendo gobernada por el Partido Comunista Cubano desde 1965 ,y por luchar contra el colonialismo español primero y el neocolonialismo imperialista de los Estados Unidos después, es un viaje en el tiempo y en la historia.

 

Desde siempre el pueblo cubano estuvo luchando por su libertad. Cuba siempre ha sido una isla mística, de extremos, un crisol cultural, una isla de conflictos. En la actualidad se siente el nostálgico esplendor de sus años 50, sus pintorescos autos, las fachadas de la Habana vieja se derrumban a diario, con esa tristeza gris que parece todo teñir. 

Es bastante curioso y contradictorio como contrastan los lujosos All Inclusive de sus costas, playas paradisíacas con arena blanca y mar turquesa, que generalmente está reservada para turistas, y sus calles de La Habana, el contraste es tan fuerte que una noche de hotel para 2 personas puede costar 200usd y el sueldo promedio por mes de cualquier cubano es de 30 usd. ¿ En manos de quienes queda este dinero? Por supuesto que todos aquellos trabajadores en el sector turístico hacen más dinero, solo por el hecho de estar en contacto con turistas y gracias a las propinas, regalos de canadienses pudientes y algunos trabajitos extras, como la venta de habanos, artesanías, cambiar divisas, vender excursiones, hacer la manicure, las trenzitas de la cabeza o cualquier otra cosa. Las crisis han hecho de los Cubanos gente muy creativa, luchadora y con todos sus pesares; divertidas y cálidas. 

 Karel, quién recuerda algo de sus padres en la Checoeslovaquia comunista, me dijo un refrán que usaban allá en esa época: “Quien no le roba al Estado le está robando a su familia”. Y lo mismo sucede en Cuba hoy, todos tratan de robarle al Estado una migaja para sobrevivir. Es verdad, no hay delincuencia, porque le gente le tiene miedo al gobierno, hay rumores de gente desaparecida, gente opositora al régimen, gente que fue a la cárcel y nunca salió. No se cuanto habrá de verdad en esto pero si se que algunos dicen que Fidel era megalómano, que tenía una condición psicopatológica caracterizada por fantasías delirantes de poder,relevancia, omnipotencia y por una alta autoestima.  Otros lo llamaban el Big Brother, que todo lo ve y controla; otros el Monstruo.

En las calles de La Habana se siente la falta de consumismo, no hay carteles con publicidades, no hay shoppings, no hay negocios ni grandes tiendas, sólo algunos almacenes que proveen de alimentos básicos. Algunos productos se pueden obtener con la libreta familiar, que les brinda el Estado con un gran descuento y otros  deberán pagarlos a precios más altos.

La falta de necesidad de trabajar se transforma en  tiempo, lo primero que me llamó la atención cuando llegué a La Habana, fue la cantidad de gente que había en la calle,la gente tiene tiempo, no llega tarde a la oficina, no llega tarde a ningún lado, no hay wifi en ningún sitio, por lo cual los niños juegan a la pelota en la calle, los vecinos se encuentran a jugar damas en el parque, y las señoras charlan en la esquina.

Los Cubanos son muy curiosos y no dudan en gritar o caminar a tu lado varias cuadras para hablar e intercambiar unas palabras. Somos, los turistas, su única conexión con el mundo exterior. Y a veces la única esperanza de salir de la isla. Algunos acuden desesperados a una mano foránea que los exilie. Amores fugaces que los amparen. La ilusión de los más jóvenes de algún día subirse a un avión. El arrepentimiento de los más grandes de no haber saltado a esa balsa cuando tuvieron la oportunidad. El coraje miedoso de otros que  amenazan con cruzar el océano nadando. El amor de su gente por su tierra natal y el sueño de un país grandioso. 

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