Mi abecedario viajero: “A” de Auto-stop

Mi abecedario viajero: “A” de Auto-stop

Auto-stop, pedir raid, dar carona, hitchhike o hacer dedo, como decimos en Argentina. Porque me encanta y elijo viajar A dedo cuando puedo.

Si tomo un bus desde el punto A al punto B; lo más probable es que llegue, tal como lo planeo, sin ningún imprevisto, con un poco más o un poco menos de demora pero llegaré. En cambio al hacer dedo puede que no llegue en el día, puede que se produzcan muchos desvíos en el camino; esos saltos de programa que se producen cuando tenemos flexibilidad de ruta y de tiempo, que para mí hacen mucho más interesante el viaje. Además la persona que me levanta en la ruta también se sorprende cuando me conoce. (no se si para bien o para mal pero se sorprende 😃 ) De hecho, debo admitir, que me gusta la idea de interrumpir la tranquilidad de un conductor, que no imagina que ésta argentina se  cruzará en su ruta hoy. Me gusta la sensación de estar parada al lado del camino con el pulgar levantado pensando en quién será mi próxima víctima; será mujer, hombre, trans, soltero, casado, musulmán, católico o budista, será una familia de vacaciones, será el amante que viaja a ver a su enamorada, será un policía que está aburrido, un médico que va hacia una urgencia, un hijo que visita a su madre, son tantas las posibilidades como historias de vida existen en este planeta.

 

Y estas son algunas anécdotas del viaje a dedo en Timor, una isla en el Sudeste Asiático, que está dividida en dos, mitad es Indonesia y mitad es Timor Leste. No se si catalogarlo como el peor o el mejor auto-stop en mi vida, pero sin duda fue el más divertido. 

Ruta : Kupang ( Timor, Indonesia) hasta Playa Jaco ( Timor Leste) 

Distancia: 1500 km

Compañero: Karel Stepanek

Viajando con una vaca

Cuando el conductor frenó, nos dijo algo con cara de preocupación, nosotros rápidamente sin dudarlo y sin entender dijimos: -Sí sí, todo bien y saltamos!! Esto era; nos quiso advertir que tendríamos una  hermosa vaca mirándonos de frente todo el viaje. ¡Que miedo! Para mayor comodidad, nuestros asientos por varias horas fueron unas ramas bien pinchudas. Estábamos felices igualmente porque habíamos esperado más de una hora al lado de la ruta y este camión nos llevaría de vuelta a la capital de Timor Leste: Dili.

Viajando como una vaca

Fue bastante difícil trepar a este camión porque el acoplado era muy alto. Una vez acomodada dentro, me senté tranquila esperando que arranque el motor. Éramos varias personas adentro. De repente siento un liquido extraño en mi cabeza, era agua cálida que caía del cielo, nunca sentí llover caliente… Noooooo, era sopa!!! Un señor mayor que intentaba subir al camión, lo hizo justo arriba de mi cabellera con una taza de sopa en la mano y por supuesto, no lo logró!! Yo estaba bastante enfadada y el señor parecía no entender por qué. Después de limpiarme  el agua con olor a pollo que tenía en la cara, miro al señor con una media sonrisa falsa y le digo que esta todo bien! Me vuelvo a sentar y miro para otro lado. Pero el señor  insistía en hablar conmigo en una mezcla de Portugués y Bahasa Indoneso que yo no entendía. El señor se enoja porque nosotros no hablamos su idioma y así pasé unas tres horas en el viaje tratando de explicarle al señor que no tenía ganas de hablar con él y que no le entendía un carajo! Lo cuál tampoco pareció importarle porque nunca  detuvo su charla.

Vendiendo comida en el camino

La ultima parte de nuestro camino a la playa Jaco en Timor Leste fue bastante difícil. Era un domingo y no había naaaaaadie en la ruta. Esperamos un par de horas comiendo cocos y naaaaada. De repente vemos un camión y pensamos que era nuestra salvación. Aceptan en llevarnos pero nos explican que van a tardar porque están vendiendo  mercadería y entrarán a cada pueblo de la ruta. Aceptamos viajar entre las cajas de cigarrillos, café, galletitas, arroz y de paso los ayudamos a vender! Hicimos 30 km en 4 hs! Increíble, el calor y el polvo eran agobiantes, estábamos super cansados  y aún no sabíamos que nos faltaría caminar una hora y media más  para llegar a ver el mar!!

Dos pasos adelante y uno para atrás

Esto creo que fue de lo más gracioso que me paso haciendo dedo. Paré un camión de la construcción que estaba trabajando en una nueva ruta de montaña. Aceptan en llevarme, pero este camión estaba derramando agua para calmar el  polvo de la ruta, y conducía 1km hacia delante del lado derecho  y 1km hacia atrás para hacerlo del lado izquierdo. Por lo tanto hicimos el viaje 3 veces! Nunca pensé que pudiese hacer dedo a un vehículo que va para atrás… es un chiste! Por suerte el conductor después de varias preguntas sació su curiosidad , se apiadó y nos dejó bajar! 

Sorpresa

Paramos otro camión, venía algo de gente atrás, un scooter y un hermoso pasajero que no esperamos. Una linda cabrita! Muy amablemente aceptó que yo me sentase al lado de ella!

 

Al final de los 1500 km a dedo estábamos bastante sucios y cansados pero la experiencia fue única, muy recomendable para todo mochilero que quiera viajar por Timor Leste, ya que no hay transporte público y alquilar una motocicleta puede costar 100 usd por día. Además de recorrer el país de punta a punta pudimos conocer más de la cultura de este pueblo que solo tiene 15 años como República y ver como crece con las esperanza de todo su gente.

¡Ya Seras grande Timor Leste!

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